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Tres prácticas clave para escalar Agile de forma efectiva (con SAFe)

Tres prácticas clave para escalar Agile de forma efectiva (con SAFe)

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Tiago Garcez

25 Mar, 2025

business agility

Two colleagues talking

Escalar Agile no va de elegir el “mejor” marco de trabajo. Va de identificar patrones que realmente ayuden a las personas de toda la organización a colaborar, tomar decisiones y entregar valor a escala.

Por eso SAFe (Scaled Agile Framework) sigue siendo uno de los marcos más adoptados: no necesariamente por su tamaño, sino porque incluye algunos patrones de planificación que realmente funcionan — especialmente en contextos donde varios equipos tienen que trabajar juntos hacia un producto o experiencia compartida.

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¿Uno de los patrones más efectivos que vemos repetirse en distintos sectores? El patrón de PI Planning.

Lo que mucha gente no ve a simple vista es que no se trata solo de un evento puntual. Es un patrón escalable compuesto por tres prácticas clave que generan alineación, detectan riesgos desde el principio y aumentan la confianza en la entrega entre múltiples equipos.

Vamos a repasarlas:

1. Pre-Planning: claridad antes de colaborar

Antes de cualquier evento de coordinación a gran escala, los equipos se toman un tiempo para alinearse internamente.

Cada equipo trabaja de forma independiente para:

  • Revisar su trabajo próximo
  • Identificar dependencias con otros equipos
  • Detectar riesgos técnicos o de entrega
  • Proponer soluciones posibles

Esta fase descentraliza la planificación antes del evento principal, asegurando que los equipos lleguen mejor preparados y con mayor sentido de propiedad sobre lo que viene. Además, reduce el tiempo en reuniones largas, permitiendo que la sesión de PI Planning se enfoque solo en lo que realmente necesita alineación.

2. PI Planning: escalar Agile sin perder el foco

El PI Planning (Program Increment Planning) es quizás la parte más visible de SAFe.

Se celebra cada trimestre (más o menos) y reúne a todas las personas implicadas en la entrega de valor: desde liderazgo hasta arquitectos de negocio y miembros de los equipos.

En su formato clásico, es una sesión de dos días (presencial o remota) donde:

  • El liderazgo comparte la visión del producto y el contexto de negocio
  • Los arquitectos trazan la dirección del sistema y sus limitaciones
  • Los equipos construyen un plan compartido, identifican dependencias y se alinean en prioridades

¿El objetivo? Un plan coordinado entre equipos para el próximo trimestre — que equilibre autonomía con alineación y conecte la estrategia de alto nivel con la ejecución real.

Muchas organizaciones adaptan este patrón: por ejemplo, acortando la sesión principal y confiando más en el pre-planning y la preparación asíncrona para reducir la fatiga y aumentar el foco.

3. Visualizar el trimestre: el tablero ART y el voto de confianza

Una vez que los equipos han creado sus planes, se reúnen en una representación visual conjunta: el tablero de planificación del ART.

Este tablero muestra:

  • Funcionalidades (con y sin dependencias)
  • Hitos
  • Líneas de dependencia entre equipos
  • Cronogramas de todos los equipos participantes en filas apiladas

Esta visualización es donde todo empieza a encajar: los cuellos de botella se hacen visibles, los solapamientos y riesgos salen a la luz. Los equipos vuelven a planificar — y se comprometen juntos.

¿El cierre? Un voto de confianza. Cada persona valora el plan del 1 al 5.  Si las puntuaciones son bajas, se ajusta el plan. Si hay confianza alta, se sigue adelante.

Este paso convierte el compromiso en algo ganado, no impuesto — y refuerza la confianza en el plan a lo largo de todo el tren.

Reflexión final

SAFe no es solo un marco de trabajo — es una colección de patrones. Y aunque no todas las organizaciones necesitan aplicar SAFe completo, este patrón de PI Planning (con su preparación previa, planificación colaborativa y visualización compartida) sigue aportando muchísimo valor en entornos complejos y con múltiples equipos.

Ayuda a conectar lo local con lo global, a equilibrar autonomía con alineación y, sobre todo, a poner a las personas en el centro del proceso de planificación — no solo a los procesos.

Si estás navegando la complejidad de escalar Agile, este podría ser uno de los patrones que vale la pena probar — o volver a revisar.

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